¿Síndrome Postvacacional o crisis de pareja?

Si ahora que termina el verano sientes falta de energías o desánimo, te encuentras ante una importante tarea: discernir sobre el origen de tu estado y buscar soluciones a la medida.

Con la llegada de septiembre se unen dos factores que pueden desequilibrar emocionalmente a las personas y que por ende causan serios estragos a las parejas. Por una parte, es posible que la relación sentimental se haya puesto a prueba durante las vacaciones y hayan aflorado conflictos, emociones y necesidades que aún están sin una solución. Por otra parte, puede ser también que ante la perspectiva de reincorporarse al puesto de trabajo se sienta falta de energía o motivación, apatía, ansiedad o incluso tristeza.

Si en este momento o en las próximas semanas notas que no estás feliz contigo, con tus relaciones y con tu entorno, toca ponerse manos a la obra y averiguar qué es lo que está fallando. Eso sí, para que esta misión llegue a buen puerto debes primero poner orden en tu cabeza y en tu corazón e identificar de dónde proviene tu malestar y tu desequilibrio. Y es que de nada sirve tomar medidas para solventar un Síndrome Postvacacional si lo que ocurre es que estás pasando por una crisis en tu relación (y vice versa). Pero en cualquiera de los casos, lo maravilloso es que, como siempre, detrás del reto que conlleva todo estado de desequilibrio hay una fantástica oportunidad de hacer cambios necesarios en nuestra vida que nos permitirán ser más felices.

Ante la posibilidad de que estés padeciendo esa depresión de la que muchos se quejan cuando vuelven al trabajo después de unas prolongadas vacaciones, es importante que hagas un ejercicio sencillo: que mires con honestidad hacia tu interior y que averigües los motivos de que sientas apatía, ansiedad o una preocupante falta de concentración. Te recomiendo que te hagas preguntas como: ¿trabajo en un entorno desagradable?, o ¿mi trabajo me ilusiona y le da sentido a mi vida?, o ¿mi trabajo es valorado en mi entorno?

Es momento de hacer balance, de revisar nuestra situación laboral, de identificar si estamos satisfechos con las decisiones que hemos tomado a este respecto o si, por el contrario, nuestra realidad profesional ya no satisface nuestras necesidades o nuestros deseos. Si tu respuesta es que necesitas un cambio, no sabes por dónde empezar y corres el riesgo de sabotear tu felicidad por comodidad o miedo a lo desconocido, te propongo que busques ayuda en el camino. En unos casos, la gente que te quiere -tu pareja, tus padres, tus mejores amigos…- pueden ofrecer un estupendo apoyo y reforzarte cuando tu voluntad de cambio se tambalea. En otros caso, podrás optar por una ayuda profesional y metódica como la que ofrece el coaching. Porque no hay nada más efectivo para hacer realidad sueños, que definir unos objetivos claros y concretos, unido a trazar un detallado plan de acción para alcanzarlos.

En caso de que por el contrario el desequilibrio y la insatisfacción provenga de haber pasado un verano en el que han surgido más desencuentros que de costumbre con tu pareja y en el que ha aflorado una sensación intensa de frustración o crispación, ahora que llega septiembre toca “pasar una revisión” y ponerse al día. Una relación, igual que muchísimas cosas en la vida que son lo suficientemente importantes como para desear que nos duren mucho tiempo, necesita que le prestemos atención, que evaluemos cómo está y que la alimentemos con aquello que necesita para crecer, desarrollarse y, en muchos casos, sanar. Desde Ententia te proponemos que aproveches esta oportunidad, que asumas el reto, que descubras lo que se esconde detrás de aquello que no ha funcionado durante las vacaciones para así poder encontrarle soluciones que hagan felices a todos los implicados. Te aseguro que de nada sirve confiar en que la rutina despejará tu camino y hará desaparecer la crisis. No funciona así y, más tarde o más temprano (posiblemente antes o después de la próxima navidad) vuelvas a verte en la misma situación. La única solución es atreverse a ver, a entender y a crecer. Y todo ello aderezado por una buena porción de ilusión por la vida.

Por todo ello, si en este momento una desapacible sensación recorre tu cuerpo, si estás infeliz en tu relación o cuestionando si necesitas crear para ti una nueva realidad profesional, es momento de conectar, poner orden, hacer un plan y actuar… ¡hazte con las riendas de tu vida y de tu felicidad!

 

 

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