Quedarse en la cama en domingo debería ser una “obligación” para las parejas (con niños)

Quedarse en la cama sin hacer nada y sin mirar el reloj es una de las mejores medicinas no sólo contra el estrés cotidiano, sino también contra el “cansancio relacional”.

Uno de los fenómenos más habituales con los que me encuentro en el caso de las parejas en crisis con las que trabajó desde Ententia es con que, con el paso del tiempo y la llegada de los hijos, el tiempo que les queda para dedicarlo a “ser pareja”, sin más, es escasísimo, cuando no nulo. Y con esto no me refiero a románticas cenas en restaurantes estupendos, ni a fines de semana de vacaciones, ni a visitas a un spa o al cine. Te hablo sencillamente de cuando dos personas que se quieren tienen tiempo para estar juntas sin plan alguno, en silencio o charlando, mirándose y teniendo la oportunidad de conocer lo que pasa por la cabeza y el corazón de la otra persona y siendo capaces simplemente de “estar” y “sentir”. Cuando nos permitimos estos espacios de a dos, el efecto es mágico, poderoso, sorprendente. De repente, redescubrimos aquello que nos enamoró y que se nos escapa en el día a día. O nos emocionamos con un gesto. O tenemos la oportunidad de dar gracias de corazón por algo que la rutina podría dejar pasar inadvertido.

Por todo esto y por mucho más te voy a pedir algo: Si estás en pareja y te importa tener una relación que te haga feliz, como las de las Parejas Ilusionadas, una de esas relaciones en las que las mariposas en el estómago se mantienen con vida y revoloteando cuando les damos su espacio para hacerlo, te pido que te marques como una “obligación” al menos un domingo al mes en la cama. Especialmente si tienes hijos es no sólo conveniente, sino casi imprescindible.

Los preparativos son relativamente sencillos:

-Busca quien les cuide a los niños desde la noche antes p al menos quien los vaya a recoger tempranito

-Deja comprado y listo algo rico y sencillo para comer y beber para el desayuno

-Quita relojes y móviles de la vista, desconecta todo lo que te pueda sacar de ese pequeño mundo que solo es de ustedes

-Cuando ambos estén despiertos, mírense a los ojos, profundamente, por el rato suficiente como para sentirse ahí, el uno para el otro

-Y recuerden no salir de la cama, no hacer nada “útil”…su tarea consiste en “estar” y en tener la posibilidad de expresar y de compartir aquello que se queda desatendido durante la vida cotidiana

¿Te atreves a probar y a ver qué pasa? Yo te animo a descubrir qué ocurre, a dejarte llevar, a integrar este momento de calidad en tu relación de pareja… ¡me encantará que me cuentes qué tal te fue!

 

 

 

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