Mejor un plan de acción que un milagro

Hoy que se celebra el Día del Pino y que muchas personas devotas ponen importantes cuestiones de su vida en manos de la Virgen y patrona, me surge una reflexión…

Entiendo perfectamente el gesto de pedir ayuda a Dios o al Universo cuando nos encontramos en apuros o cuando necesitamos inspiración para resolver un problema o encontrar un camino. Sin embargo, he de confesarte que en Ententia presencio demasiado a menudo cómo personas que depositan sus esperanzas y que enfocan su atención en algo o alguien que no son ellas mismas, en el exterior, en su pareja, viven tremendamente infelices.

Déjame que te explique, no me gustaría que me malentendieses… Para mí es sumamente importante mantener la confianza en que hay algo muy poderoso y amoroso que está mucho más allá de nuestra comprensión (llámalo fe, religión o

como prefieras). No obstante, creo que sin unos objetivos claros y sin un plan de acción, nos ponemos muy difícil el encontrar la solución a nuestros problemas o el alcanzar los sueños anhelados.

Si lo llevamos a mi terreno (el de mi ámbito de trabajo en Ententia) y lo ejemplificamos en el caso de una relación de pareja, esto quiere decir, más o menos, que de nada sirve que le ponga una velita o le haga una ofrenda a la Virgen del Pino, si no consigo antes:

Mirar hacia dentro

Poner palabras a lo que siento

Concretar lo que necesito y lo que ansío

Entender las necesidades y sueños de mi pareja

Crear una visión común y compartida del propósito de nuestra relación

Definir las acciones necesarias para llegar de A (nuestra relación actual) a B (nuestra relación ideal)

Y adicionalmente, si me encuentro a lo largo de este proceso con obstáculos, diferencias y malentendidos que nos resultan difíciles de superar, habrá que añadir a esta lista:

Aprender a comunicarnos y a negociar

Una vez se llega a la conclusión de que realizar y revisar una y otra vez este listado de tareas es indispensable para llevar una relación satisfactoria y para vivir como Pareja Ilusionada será, en mi opinión, el momento de poner alguna que otra velita. Pero no para pedirle a la virgen, al santo o al universo que “nos arregle” nuestra relación, cambie actitudes o comportamientos de nuestra pareja, y nos ayude así a ser más felices o a salir de una crisis. Cuando prendamos la llama lo haremos con un mensaje bien diferente, en primera persona, responsabilizándonos plenamente de nuestra vida y pidiendo “un empujoncito”, una porción de creatividad o inspiración para lograr nuestros objetivos y alcanzar nuestros sueños.

Porque el mejor milagro que nos puede ocurrir es ser conscientes de que la solución a (casi) todos los problemas de la vida, la respuesta a nuestras preguntas y el camino hacia nuestra felicidad está dentro de nosotros y comienza en el momento en el que nos hacemos responsables de las consecuencias de aquello que hacemos y que dejamos de hacer.

…¡feliz Día del Pino! 😉

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