Los mejores regalos que puede recibir un niño

Como padres y madres tenemos la oportunidad de regalar, lo cual es también una enorme responsabilidad y una estupenda oportunidad…

Cuando llegan esas típicas ocasiones en las que regalar -cumpleaños, Navidad…-, muchos papás y mamás conscientes se cuestionan qué ofrecerle a alguien que posiblemente no carezca de nada. Y reflexionando acerca de este tema muchas parejas que conozco en Ententia se plantean una pregunta aún mayor, casi existencial: ¿qué regalos puedo darle a mis hijos que marquen su vida, de los que disfruten para siempre?

A lo largo de mi trayectoria profesional trabajando con parejas y con familias, y también partiendo de mi experiencia personal con más de dos décadas con mi pareja y como madre de dos hijas, he llegado a mis particulares conclusiones acerca de los mejores regalos que se le pueden hacer a los niños, “cosas” que llevarán en su corazón, que les harán mejores personas y que contribuirán a su felicidad en un futuro.

En primer lugar estarían todos aquellos regalos que entran en la categoría de “experiencias”. Esos que, más allá de lo tangible y material, se basan en el concepto de compartir momentos de calidad. Y con esto no me refiero a espectaculares vacaciones o a grandes fiestas, sino a todas esas pequeñas actividades cotidianas, todos esos momentos en los que nos enfocamos totalmente en que hagan algo que les haga sentir útiles, válidos, capaces y les muestre una realidad interesante y un mundo que vale la pena descubrir.

En segundo lugar está la categoría de los “recuerdos”. Bajo este apartado se encuentran todas aquellas vivencias compartidas que nutrirán su sensación de sentirse querido, de estar rodeado de gente que disfruta de pasar momentos juntos. Es este el apartado que, cuando somos mayores, hace posible que el sabor y el aroma de una sopa  pueda convertirse en una auténtica máquina del tiempo que nos transporte a la niñez y en un infalible alimento para el alma.

Por último, una de las cosas más valiosas que podemos regalarles a los niños y que les marcará de por vida es “nuestro modelo”. Y sí, sé que este concepto está ligado a una enorme responsabilidad y que alguna veces es un pequeño tormento para muchos de nosotros, especialmente en aquellas situaciones en las que -sumamente críticos, con grandes autoexigencias y con altísimas expectativas- sentimos que no damos la talla. Pero lo cierto es que esto de ser modelo es fantástico. Porque no sólo hace que nos pongamos las pilas y que queramos ser un poquito mejores cada día, sino que además nos ofrece un medio muy eficaz para que conozcan de cerca aspectos tan importantes de la vida como la gestión de las relaciones humanas. En este sentido, por ejemplo, cuando somos felices en nuestra pareja, cuando somos capaces de comunicarnos, de reírnos, de compartir, de discutir y encontrar soluciones, de divertirnos y de expresar cuánto nos queremos con tan solo una mirada, estamos ofreciendo un modelo que posiblemente se convierta en su referente y gracias al cual contribuiremos a su felicidad.

Por todo ello, estoy convencida de que entre los regalos más valiosos que le podemos dar a nuestros niños están sin duda aquellos que se llevan puestos y que serán para toda la vida.

 

 

Publicada 21 octubre, 2016 at 7:28 am

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