LA IMPORTANCIA DE “PONER NOMBRES”

Me atrevo a afirmar que encontrar la palabra adecuada para definir nuestra realidad es una de las claves de la felicidad, tanto individual como de la pareja.
Creo que ser capaces de nombrar algo, de encontrar esa palabra que define y describe un estado de ánimo, una necesidad, un deseo, una meta, es indispensable para centrarnos y tener la oportunidad de hacer nuestros sueños realidad. Porque para materializar algo, para hacer que algo suceda, o cambie, o llegue, primero necesitamos concretarlo.
Te pongo algunos ejemplos muy sencillos y obvios. Si no soy capaz de identificar que un determinado desasosiego que siento en el cuerpo es ‘hambre’, no sabré que la mejor forma para sentirme bien es ‘comer’. Si no soy capaz de definir que ‘estoy cansada’, no buscaré la manera de darme un respiro. Si no concreto que deseo ir a ‘la playa’ o a ‘La Gomera’ o a ‘recorrer La India’, nunca emprenderé el viaje.
En mi opinión, este principio se aplica en absolutamente todas las cosas de la vida. Hay veces que evitamos poner nombres, porque ello conllevaría consecuencias que no queremos asumir. Esto es muy común cuando sentimos que algo va mal en nuestro trabajo, o con nuestra pareja. También cuando ‘algo nos dice’ que ha llegado el final de una relación de cualquier tipo.
En otras ocasiones no sabemos poner nombres, sencillamente porque nos faltan los recursos necesarios para ello, nos falta ‘el vocabulario’. Esto es frecuente cuando se trata de mirar hacia dentro y definir lo que sentimos y lo que necesitamos. Lamentablemente, nuestra cultura y nuestra sociedad no nos ha entrenado para tener un vocabulario rico en este aspecto, para desarrollar nuestra Inteligencia Emocional. Pero esto tiene arreglo, es sencillo, no hay más que proponerse hacerse con algunas herramientas y practicarlas.
Pero una cosa es para mí un hecho: hasta que no le pones nombre a lo que ocurre dentro y fuera de ti, a lo que ha de deparar tu futuro, al tipo de relaciones que quieres tener en tu vida, estarás poniendo innecesarias piedras en tu camino… o quizás ni siquiera estés caminando…
Por ello, me encanta y me siento muy agradecida cuando en un taller o en una sesión de coaching o de Parejas Ilusionadas una persona pone por primera vez nombre a algo (o lo dice en voz alta, o lo escribe) y de repente se le ilumina la mirada, o se emociona, o descubre que tener momentos de satisfacción y de ilusión es algo mucho más cercano de lo que imaginaba. El entender que tenemos nuestra vida y nuestra felicidad en nuestras manos es sencillamente mágico…

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CLOSE
CLOSE