¡FELIZ E ILUSIONANTE NAVIDAD!

Ha llegado un año más la Navidad a nuestros hogares. Una época para disfrutar de la familia, comer rico… ¡y repasar un par de lecciones de ‘supervivencia social y de pareja’! 😉

Si, como en mi caso, tu idea de la época navideña consiste principalmente en pasar unos ratos en familia, puede ser que estés ante algunos retos. Pequeñas y grandes pruebas que nos pone la vida periódicamente -al menos una vez al año y típicamente por estas fechas- para que seamos capaces de practicar nuestras ‘capacidades de comunicación’. Y es que, ser capaz de mirar hacia dentro, concretar lo que nos hará felices a nosotros en estos días, expresárselo a nuestra pareja y llegar a un consenso acerca de cómo lograr que todos -pareja, hijos, familiares, amigos…- compartan un tiempo agradable, puede resultar toda una hazaña.

Pero, sin duda, es un reto que verdaderamente vale la pena intentar superar con alegría y con ilusión. Para ello, a lo mejor te puedan venir bien algunas claves de probado efecto.

En primer lugar, baja tus expectativas, ponte el ‘listón del perfeccionismo’ muy bajito. No intentes ser la madre o el padre perfectos, o los anfitriones ideales o los hijos ejemplares. Dejar las expectativas a un lado libera de un peso enorme y nos permite ser personas en vez de superhéroes. 😉

En segundo lugar, enfócate en los pequeños momentos de luz, en los instantes de felicidad, en esos espacios de tiempo donde las cosas están sencillamente bien. Tomas un bocado de algo y está rico. Tu hijo está tranquilamente jugando en un rincón y disfrutando. Tú pareja y tú coinciden con una mirada cómplice, cuando oyen una historia u observan una situación durante una reunión familiar. Te dejan dormir un ratito más por la mañana. Recibes un dibujo precioso de tu hijo y ves en su sonrisa la esencia misma de la Navidad: la felicidad de ‘dar’. Todas estas pequeñas cosas son las que, si nos enfocamos en ellas, nos recuerdan lo bella que es la vida, lo afortunados que somos y la enorme cantidad de amor que tenemos, damos y recibimos.

Por último, algo infalible para disfrutar de la Navidad (¡y de la vida!): ¡da las gracias! Deja que el agradecimiento sea protagonista en estas fechas. Por cada cosa que comes, por las personas que encuentras, por las miradas cálidas, las palabras amables y los gestos de cariño. Por la salud de la que disfruta la gente que más quieres. Por tener al menos lo indispensable para vivir y alimentar a tu familia (no todos en el mundo pueden afirmar lo mismo). Por las personas que has convocado a tu alrededor, por esa ‘familia elegida’, que tanto nos alimentan el alma… ¡Motivos para sentir agradecimiento seguro que no nos faltan!

Por mi parte, estoy feliz de que este año hayas formado parte de mi vida y me siento enormemente agradecida de que ahora estés aquí, leyendo estas palabras, dando sentido a mi vida y haciendo que mi trabajo en Ententia -el programa para Parejas Ilusionadas, el Divorcio Responsable, el grupo de Coaching para mujeres, los talleres de comunicación, etc.- sea una inagotable fuente de satisfacción para mí.

 

¡Deseo de corazón que tengas unas felices e ilusionantes fiestas!

 

 

 

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